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El Ejido (Almería, España), 07/02/00. OPI
Las agresiones de la turba enloquecida de la localidad almeriense de El Ejido (España) han alcanzado a los periodistas. No es una casualidad. Los cabecillas de los pelotones de linchamiento saben que, pese a la escasa diligencia que están mostrando las autoridades para detenerles, podrían ser identificados a través de las imágenes e informaciones de los medios de comunicación, que por lo general condenan tan criminal actuación racista. Y esto no les gusta y menos ahora que se han adueñado del terreno. Por eso han iniciado la caza del periodista.
OPI condena radicalmente estos hechos. Exige que se detenga a los culpables tanto de masacrar y perseguir inmigrantes, como de agredir a los periodistas que informan de un brote racista tan grave e incalificable.
En El Ejido, lugar donde explotar a los inmigrantes ya no es suficiente, donde la Ley de Extranjería se ha convertido en caricatura ante la indiferencia de su principal detractor, el Gobierno Aznar, que sin embargo tiene la obligación de aplicarla, se ha dado un paso más en la exhibición de una miseria moral sólo propia de pueblos que han olvidado peligrosamente las lecciones de la historia, incluida la suya propia.
Exigimos que las fuerzas de orden público y las autoridades españolas garanticen el trabajo, ya de por sí penoso, de todos los periodistas allí desplazados y se actúe con rigor contra quienes tratan de impedirlo.
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