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Madrid (España), 09/11/09. OPI
Las izquierdas y los sectores progresistas “han desertado de la lucha por el pluralismo informativo”, según afirma Serge Halimi, director general de las ediciones de Le Monde diplomatique, en la edición para México que distribuye La Jornada a sus suscriptores.
Para Halimi, el papel esencial de los medios “debería ser de contrapoder. Pero quienes detentan el poder financiero y económico tienen también el poder político. Así que en lugar de crítica tenemos propaganda, un acomodo de la opinión pública a las grandes exigencias de este orden económico social”.
Periodista de origen tunecino e hijo de la pionera feminista Gisele Halimi, el director general de las ediciones de Le Monde diplomatique declara no hacerse ilusiones sobre la posibilidad de democratizar el sistema mediático global sólo con buenos argumentos e intenciones, ya que “para lograrlo hace falta tener el soporte de fuerzas políticas. Y hoy día los partidos no tienen esta preocupación en sus agendas; ni siquiera los partidos de izquierda, que han preferido acomodarse al poder mediático, limar asperezas con estas poderosas empresas. Entre la audacia y el empantanamiento, han optado por esto último”.
Sobre el peligro de las concentraciones mediáticas, el editor advierte que sólo unas cuantas fortunas –en Francia, Lagardere, Arnaud, Pinot, Bouyges; en Estados Unidos y Gran Bretaña, Rupert Murdoch; en Italia, Berlusconi; en América Latina, Cisneros, Slim o Azcárraga– figuran en los directorios de las principales empresas de televisión, radio y prensa escrita.
“Me parece muy esclarecedora la frase del académico estadunidense Robert McChesney: si un jefe de Estado nos hubiera dicho que a partir de ahora los medios ya no se ocuparán demasiado de la política internacional, sino que se ocuparán principalmente de las celebridades y de hacer propaganda de los grandes grupos económicos, la mayor parte de los periodistas lo habríamos rechazado, por inaceptable. Cuando esta misma dinámica es impulsada por los grandes corporativos globales, esta evolución es aceptada casi como natural.”
Para Serge Halimi, la realidad actual es que los gobiernos no estiman que la concentración de los medios represente un problema. En Francia incluso se piensa que los medios deben estar aún más concentrados, para alcanzar la talla de los mastodontes angloestadunidenses.
“Enfrentamos intereses tan poderosos que pueden orientar la información de modo que lo que nosotros identificamos como un problema, ellos lo hacen percibir como una solución. Es necesario presionar directamente sobre los responsables políticos, en particular a los de izquierda. Pero con frecuencia vemos que la izquierda ha desertado del combate por el pluralismo mediático. Esperan que, al ignorar la cuestión, obtendrán el favor de los grandes grupos mediáticos, que de tanto en tanto los presentarán en sus pantallas.”.
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