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Periodistas alertan del grave riesgo que entraña informar en zonas de conflicto


Madrid (España), 25/10/07. OPI

Periodistas de diversos medios de comunicación coincidieron hoy en destacar, en las sesiones del II Congreso Mundial de Agencias de Noticias, el riesgo de trabajar en países como Iraq o Colombia, donde los informadores se ven obligados a ocultar su identidad.

El director de Información de la agencia británica Reuters, Michael Lawrence, recordó que los informadores asesinados en Iraq superan el centenar, por lo que consideró a este país “el lugar más peligroso para los periodistas”.  

Lawrence precisó que hace años se identificaba claramente a los periodistas, pero esto ahora puede ponerlos en peligro, ya que portar un chaleco indicando que se es informador “puede hacer que se convierta en diana”.  

Su agencia ha perdido a seis periodistas en Iraq desde el inicio de la guerra, señaló Lawrence, para quien “una cámara no ofrece protección, se considera una fuerza insurgente con intención hostil”. Según el responsable de Reuters, los periodistas no pueden acercarse a grupos de hombres armados, ya que si los militares creen que hay una intención hostil pueden usar la fuerza contra ellos.  

Por su parte, Ignacio Gómez, periodista colombiano protegido por guardas de seguridad, que viste chaleco antibalas habitualmente y se desplaza en coche blindado, afirmó que Colombia “ha sido uno de los sitios más peligrosos para los periodistas”. Desde 1978, cuando las mafias de la cocaína empezaron a matar periodistas, se contabilizan 168 muertos, el último hace dos semanas.  

Un total de 26 informadores están protegidos en su país, siete de ellos con las mismas medidas que él mismo. Corresponsales amenazados han tenido que ser trasladados desde algunos pueblos a la capital en aplicación del programa de protección, relató Gómez, quien lamentó que “ningún asesino de los 168 periodistas fue encarcelado ni enjuiciado”.  

El corresponsal de Associated Press (AP) en Amán, Robert Reid, reclamó que las agencias lleguen a un “equilibrio entre seguridad y calidad en las noticias”. Si no se puede garantizar la seguridad del periodista, pidió al menos que alguien se encargue de los familiares que de él dependen. 

Sobre la sugerencia de que los periodistas porten un chip que permita conocer su ubicación, dijo que se ha desechado al valorar que podía animar a tropas insurgentes a su asesinato, y comentó que la complejidad de Iraq hace que casi todos los medios de protección supongan algún inconveniente y que el riesgo supere a las ventajas, en lo que coincidió con Lawrence. 

Reid comentó que la nacionalidad iraquí del periodista es un riesgo añadido, al vivir el país una situación de guerra civil.  

Mogens Schmidt, representante de la división de libertad de expresión, democracia y paz de la UNESCO, destacó la importancia de la libertad de expresión para cualquier democracia.  

Schmidt afirmó que la UNESCO intenta reducir el riesgo de informar en zonas de conflicto. En este sentido, explicó que las personas más vulnerables en esos puntos calientes son los periodistas locales que intentan dar voz a la comunidad. Así, recordó que el 84 por ciento de los periodistas de los fallecidos en Iraq, y precisó que ellos solos sumaban 115, eran iraquíes.  

La UNESCO apoya a los periodistas que trabajan en Iraq y distribuye manuales de seguridad, señaló su representante, quien calificó la acción de matar a periodistas como la forma de censura más radical.     


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